Casos Casos Abiertos

Primer Álbum. El Solar en el Barri Vell de Girona.

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Actualmente nuestra oficina portátil permanecerá instalada en Girona, durante un periodo de tres meses.

Estamos en la construcción de Primer álbum muestrario vivo de apariciones objetuales especificas en las calles de la vieja Girona. Apariciones que nos han llevado a localizar los casos.

Haremos la apertura pública de la oficina con sus casos, a partir del 11 de noviembre del 2016 en el Festival Temporada Alta de Girona

Y publicaremos también en este sitio, los casos, que para entonces, serán casos cerrados.

Casos Casos Abiertos

EL SOLAR DEL ESTRAPERLO. El Barrio Chino de Barcelona a través de sus objetos

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Al día de hoy, un primer esbozo de la presentación del caso, fue una “conferencia poética” como parte de una residencia en el Museu Santa Mónica en Barcelona, en el marco del Festival IF.

El caso está abierto.

Los contactos establecidos y las investigaciones que ya realizamos están vigentes, vivas, seguimos ampliando el repertorio de datos e hipótesis, tenemos ya un banco objetual amplificándose.

Desde septiembre del 2014 comenzamos las derivas y los trabajos de campo dentro del llamado Barrio Chino de Barcelona, y hasta el momento nos hemos concentrado en el trabajo con dos comunidades protagonistas, debido a la vastedad de informantes que nos proponía el territorio. A continuación presentamos una pequeña muestra de todo lo que nos ha dado este trabajo:

La Asociación de Vecinos del Carrer Arc del Teatre, está constituida por varios socios, casi todos nacidos en los años cuarenta, quienes vivieron durante su infancia en el barrio chino. Su presidente Eduardo de la Vega, y algunos de sus miembros, se mostraron muy accesibles en la colaboración de este proyecto. Conversamos con ellos en la sede de su asociación, vimos fotografías, y nos relataron sus memorias, y a través de ellas, se percibían muchas maneras en las que operaba la materialidad en tiempos de la posguerra. Eduardo de la Vega cedió algunos de sus tesoros a la Agencia: el mechero del sereno Raval y un antiguo sifón que sobrevivía de una de las bodegas más emblemáticas del Barrio. Detectamos en sus testimonios un factor que nos pareció determinante para comprender esa materialidad: el estraperlo, tácticas de traspasar comida y materia prima de manera ilícita en épocas de racionamiento de alimentos y en épocas de hambre. Percibimos el potencial del reciclaje y posibilidad de extraer el aspecto mercantil de los desechos, pues “nada se tiraba, todo valía”, todo siempre podía re-utilizarse o re-venderse para algo, para alguien.

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Eduardo de la Vega, Presidente de la Asociación de Vecinos, Carrer Arc del Teatre, Raval, Barcelona

 

Algunos de los testimonios hablaban de:

-Perseguir a los fumadores para recoger las colillas de los cigarros, luego clasificarlas y venderlas.

-Las faldiqueras, las mujeres que llevaban faldas muy largas bajo las que escondían el pan u otras cosas que llevaban ocultas para vender de estraperlo en el “mercado del hambre”.

-Existía una “academia de piqueros”, una especie de “escuela de carteristas”

-Todo el Raval era un hervidero de gente traficando pequeñas cosas

-Se cocinaban pichones y palomas para el domingo

-Si dabas basura te daban perejil

-Utilizaban chapas (corcholatas) forradas con tela y un garbanzo para jugar al futbolito

-No se comía pero se reía mucho

El colmado de La Montserratina, ubicado en la la calle Montserat, representa para nuestra agencia, un pequeño museo de los objetos del Barrio, pues de forma orgánica, los vecinos comenzaron a llevar objetos viejos a modo de donación, que ahora forman parte de las estanterías más altas del negocio. La Montserratina es de los pocos expendios que se mantienen activos desde los años 30, y lo atienden los hermanos Jorge y Agustín Franco, hijos del dueño. Ellos se mostraron muy receptivos con nuestra Agencia, y participaron activamente con el relato y el préstamo de sus objetos.

img_4073_fotor_fotorTodos estos objetos presentan trayectorias vitales que nos hablan de ciertas migraciones,  afectos, estratos sociales, de extinciones y supervivencias, y de usos y costumbres del barrio. Algunos de los objetos que hay en La Montserratina:

cuatro radios y varios transistores

Una máquina de coser de marca singer que tiene 100 años hecha en Alemania.

El molino del dueño del Bar Pastis

Ampollas de los años 50 procedentes de la familia

Caja de galletas Birba que tiene más de 50 años

Caja de madera antigua con cerradura en la que se guardaban documentos

Caja de mimbre que utilizaba su abuelo para llevar al abuelo al trabajo

La sierra del abuelo de Jorge y Agustín Franco

Radios y cántaros del Bar Internacional

Balanzas de varios tipos y épocas.

Botellas antiguas y licoreras

Un reloj

Un ventilador

Una huevera con un diseño nunca antes visto por nosotros

La silla de la infancia del padre de los hermanos Franco, hecha por el abuelo.Este objeto nos llevó a crear una nueva categoría dentro de nuestro OBJETARIO: Objeto y memoria (mnemobjeto), en donde se puede profundizar un poco más sobre su importancia.

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Objetos de el colmado LA MONTSERRATINA

 

Nosotros detectives frente a los objetos reales dentro de la conferencia poética

Mantuvimos nuestro rol de “detectives poéticos de los objetos.” Fungimos como “re-animadores” de lo que en éstos se acumulaba. Trabajamos ante todo con “el grado cero”, con lo que era en sí mismo el objeto real (en múltiples casos con el objeto como documento, esto es, como fotografía), bajo dos premisas: los objetos no se animan sólo con las manos y no contaríamos nada que no estuviera contenido en el objeto. En este sentido, intentamos desplegar al máximo todos los informantes de las muestras, sin de momento involucrar nuestra historia individual. Se trataba de objetos ya bastante individualizados, subjetivizados, y nuestra tarea fue la de atender los límites de esa capacidad evocativa implícita en el objeto. “Nos cosificamos” de alguna forma al tratar de respetar el protagonismo de las materialidades encontradas; mediante ese respeto buscamos igualarnos en condiciones con “lo insignificante” y en momentos, conseguimos volverlos realmente protagonistas, abocados a lo que desde su grado cero ya representaban.

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Nuestra Agencia en el Museo de Arte Santa Mónica dentro del Festival IF

 

 

METODOLOGÍA

Muestra de la bitácora de la Deriva.

ANEXO I: PRIMERA CRÓNICA DE TRABAJO EN EL BARRIO

6 de octubre del 2014

Hoy he empezado el paseo por el mismo lugar que ayer: el Santa Mónica. Justo me he dirigido a la calle Montserrat, calle paralela a las Ramblas. Allí se encuentra el colmado “La Montserratina” en el número 8, comercio desde 1930 aunque el cartel diga 1942 creo… esto me lo detallan Jorge y Agustín, dos hermanos y herederos del negocio que conocen el lugar desde niños. El Colmado permanece tal y como era hace 50 años, con los cambios básicos de la época actual; pero muy orgullosos afirman que vuelven a utilizar la balanza de toda la vida, ya que la moderna se estropeó y la de siempre funciona sin problema. Es divertido escuchar y ver estos dos hermanos, que a simple vista uno podría pensar que son padre e hijo…

En la parte superior de las estanterías del colmado se encuentran objetos antiguos del barrio: algunos son de ellos, otros son regalos de vecinos que los han dejado justo para que estén en este pequeño espacio expositivo. Encontramos radios antiguas de distintas épocas, una máquina de coser, hueveras con luz incorporada para ver si el huevo es fresco o no lo es, utensilios para la venta como la balanza de cobre, coladores, cajas de galletas de metal… Es algo que me parece que ya lo he visto en otros lugares: las estanterías superiores son las menos prácticas, son casi como de escaparate / decoración. Es bonita la idea de que lo que permanece intocable es justo aquello que sigue estando lejos del alcance de la mano… quizá esta es una pista bonita para entender cómo proteger el patrimonio, los recuerdos… en las altas montañas, en los sótanos bajo llave, en las estanterías más altas, entre muros… en el silencio… en el secreto…

Me cuentan que hacia los años 30/40, había una señora que vendía en el colmado llamada Pilar Bardají, que combinaba el trabajo de dependienta con el de coser vestidos del teatro de la ópera, en el interior del colmado. Debe tener unos 96 años más o menos me han dicho, estuvo en el colmado hace 6 meses y cuentan que se acuerda de todo…

Hablando con ellos empezamos a detallar los distintos locales de la calle Monsterrat, y surge una idea que me gusta: escoger un segmento del barrio compuesto por distintas calles y rescatar todo lo que había: comercios, edificios, casas, personas, hábitos… actualmente la mayoría de locales no existen, o incluso los mismos edificios han desaparecido. Esta práctica la llevé a cabo ayer con la calle Monsterrat y la calle Arc del Teatre, y es un buen inicio para saber dónde estás realmente. Quizá es un trabajo que te permite ir entendiendo que lo que ves realmente existió, que para imaginar necesitas antes un imaginario que pertenezca más al lugar que a tí mismo.

 

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El Colmado LA MONTSERRATINA años cincuenta

 

La historia del barrio chino barcelonés está íntimamente ligada a la posguerra, así que muchas de sus historias cuentan la vida de esa época. Es interesante escuchar cuál es la época del barrio en el que se interviene, en cada lugar será un período distinto imagino (no nos tenemos que limitar a este período pero inevitablemente el barrio está impregnado de todo lo que sucedió durante estos años).

Así descubrí lo siguiente: En la calle Monsterrat, en la manzana justo donde se encuentra “La Montserratina” había, en este orden: -Colmado Pons (actualmente hay una librería que se llama “Casa del Libro Árabe”).
-Droguería La Moreneta.
-Bar

–El club de alterne “El Cádiz” (lugar mítico del que todo el mundo habla). Y del cual me contaron que todavía vive un hijo del propietario con muchas ganas de contar su historia.

-Y a principios de 1900, el Circo Barcelonés (de variedades). Lugar mítico que se pueda encontrar información en internet. En la calle de enfrente:
-Un bar de copas

-La bodega “La Isabel”, en el no 3. Me cuentan que esta bodega permanece intacta tal como era, con las botas de entonces. Está cerrada desde hace un montón de años pero el propietario pertenece a l’Associació de Veïns del Carrer de l’Arc, aunque ya no vive en el barrio. Me contaron (los de la asociación) que es un tipo muy distante y que sólo piensa en venderse la bodega… quizá con el tiempo podríamos conseguir que nos la enseñase… comentan que no será fácil pero bueno, se podría intentar?… sería fantástico poder hacer alguna visita a espacios-objetos parados en el tiempo. Esta bodega era un punto de encuentro conocido por todos.

-La Granja La Moliner

-El Cangrejo (comentan que lo de ahora nada que ver con lo que había antes).

-El Colmado La Cubana.

Siguiente acera:

-Un bar

-Una carbonería que luego fue una churrería para terminar siendo un taller mecánico. (me encantan las transformaciones de los espacios, ¿hasta cuántas veces puede cambiar un espacio?)